Somewhere, over the rainbow

Por tu sonrisa que siempre fué carcajada profunda incapaz de sutilezas; hoy me viene a la mente tu cara.
Hoy, mientras mi bebé mama medio dormido entre mis brazos, tu recuerdo es un rumor cada vez más preciso: la camisa entreabierta, unas manos que son como las mias, el abrazo fuerte, la mirada cansada de otro continente.
Quisiera decirte tantas cosas más allá de este pequeño homenaje, quisiera abrazarte y olvidar en vida todo lo que olvidé cuando te fuiste: que ya no hay más rencores, que te quiero, te acepto, te comprendo...te añoro.
Deseé que estuvieras orgulloso de mi, ser una niña fuerte, grande, sabia, darte la mano y el amor que tu madre no supo darte. Ahora ya no estás, tal día como hoy te marchaste sin perder un segundo, sin adiós, sin despedida, sin poder contemplar una última vez aquella mirada melancólica; siempre pensé que era el alcohol, y entonces te imaginé de pequeño y te quise más que nunca.
Cuando desapareciste dejé de ser niña y me convertí en madre; supe que era un regalo. Desearía tanto que pudieras verlo, se llama como tú, en tu honor; porque pensé que quizás así podría redimirte y tenerte en mis brazos y amamantarte, adorarte, besarte como sólo una madre puede hacer. "Eres abuelo", te lo dije mentalmente cuando nació Salvador; te lo digo ahora que se cumplen dos años de tu muerte.
Espero que sepas todo lo que te quiero, espero que sepas que tu recuerdo nunca se perderá, que continuará en tu nieto, en sus hijos... Allá dónde estés, en algún lugar sobre el arco iris...













